Nuestra orden

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La Orden de Predicadores

Durante 800 años, la misión de la Orden de Predicadores ha sido anunciar el Evangelio en todos los rincones del mundo. Hacemos esto por una simple razón: que cada alma pueda llegar a conocer y amar a Jesucristo.

Fue por esta razón que Santo Domingo de Guzmán fundó la Orden de Predicadores en 1216. Viajando por España y el sur de Francia con el Obispo de Osma, se encontró con muchas personas confundidas que creían que el mundo físico era maligno y creado por un mal. Dios. Domingo vio la necesidad de buenos predicadores que pudieran explicar la verdad de la fe católica y reconciliar a los que se habían apartado.

Como miembros de la Orden de Predicadores, estamos llamados a seguir los pasos de Domingo, imitando su misericordia y predicando el Evangelio de Jesucristo dentro y fuera de tiempo. Nuestra vida en común, junto con nuestro tiempo de estudio y oración, nos permite compartir los frutos de nuestra contemplación y proclamar la buena nueva a cada país y nación.

Los dominicos le han dado a la Iglesia algunos de sus más grandes santos, entre ellos: Santo Tomás de Aquino, Santa Catalina de Siena y San Martín de Porres. Hemos difundido la devoción a la Santísima Virgen María a través del don del Santísimo Rosario, promovido la Sociedad del Santo Nombre y la Confraternidad de la Guerra Angélica desde sus primeros días, y hemos servido exclusivamente como Teólogo de la Casa Papal.