Curso intensivo: cómo discernir tu vocación

Pasé varios años discerniendo mi vocación antes de unirme a la Orden. A pesar del estrés y la incertidumbre, el proceso de discernimiento estuvo increíblemente lleno de gracia. Aprendi mucho de dios y yo mismo, adquiriendo sabiduría práctica que ha resultado ser muy fructífera. Basándome en esta experiencia, me gustaría compartir algunos consejos para cualquiera que discierna una vocación al sacerdocio o la vida religiosa:

1. Oración y purificación. El discernimiento es una oración. Uno debe acercarse más al Señor en oración para poder percibir con confianza hacia lo que Él podría estar guiando. Leer la Sagrada Escritura, asistir a Misa con tanta frecuencia como sea posible y pasar tiempo frente al Santísimo Sacramento son los aspectos más esenciales del discernimiento. Acercarnos a Dios purifica nuestros deseos e intenciones haciéndonos más dóciles a la obra del Espíritu Santo.

2. Encuentra un buen director espiritual. Nadie discierne su vocación solo. Necesita una guía sabia, santa e imparcial que le ayude en el proceso de discernimiento. Un buen director espiritual puede ayudarte a ver cosas sobre ti mismo y tu proceso de discernimiento que estás totalmente ciego. Los directores espirituales también pueden afirmar esos momentos en los que crees que el Señor te ha hablado de tu vocación.

3. Sea honesto acerca de sus deseos. Muchos hombres y mujeres jóvenes de mi generación luchan más con esta parte del discernimiento. A menudo somos demasiado desconfiados y sospechosos de nuestros anhelos y deseos más profundos. Tendemos a pensar que todo lo que deseamos debe ser exactamente lo que Dios hace. no queremos que hagamos. ¡Esto no podría estar más lejos de la verdad! Dios a menudo revela su voluntad a través de una nuestros deseos, siempre que sean buenos y santos. Ser honesto acerca de lo que deseas para tu vida (tanto contigo mismo como con tu director espiritual) es una parte indispensable del discernimiento.

4. No dejes que tus pecados te detengan. La vergüenza es el mayor tropiezo en el discernimiento. El pecado oscurece naturalmente nuestro sentido de juicio, pero la vergüenza puede llevarnos a una insidiosa nube oscura de duda que nos ciega por completo a la obra del Señor en nuestras vidas. La lucha contra el pecado (incluso el pecado grave) es común a toda persona que discierne una vocación. Lo que importa es que reconozcas tus pecados y seas haciendo algo sobre eso. Ve a la confesión y "¡comienza de nuevo!"

5. Tome medidas. El discernimiento se reduce a actuar con prudencia y valentía. Tienes que actuar para saber lo que eres y eres no llamar a. Deja que la providencia de Dios te guíe y presta atención a las puertas que Él te abre. Recuerde que la decepción y el rechazo son muy útiles. No permita que los contratiempos le impidan buscar otras opciones. Así es como el Señor nos conduce a la vocación correcta. ¡Simplemente necesitas confiar!

Estos consejos no son exhaustivos, pero son un buen punto de partida. Oro para que los encuentre útiles. ¡Deus providebit!

Br. Diego María Carrasco, OP | Conoce a los hermanos estudiantes en formación AQUÍ