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Conociendo a Simeón

¡Feliz fiesta de la Presentación del Señor! Santo Tomás dijo una vez que toda la teología está contenida en los salmos y cuando miro la presentación narrativa en Lucas, quiero decir lo mismo. Es así de rico. Pero me centraré en un personaje que conocemos: Simeón.

Quiero centrarme en Simeón porque es un modelo particularmente pertinente para los cristianos de hoy. Ahora, admitiré que enfocarse en Simeón y, además, tratar de pintar una imagen de su carácter es algo algo peligroso, dado que todo lo que realmente sabemos sobre él proviene de unas pocas líneas en el evangelio de Lucas. Aún así, San Lucas nos da suficiente para al menos un boceto.

La primera pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo reconoció Simeón a Cristo? Quiero decir, llevar a tu bebé de 40 días al templo era lo que se hacía en ese entonces (ver Ex. 13:2 y Lev. 12:1-8). En otras palabras, no había nada en el exterior, nada disponible para nuestra manera humana de conocer, que hubiera mostrado a Simeón que Jesús era el Cristo. Simeón pudo reconocer a Cristo porque vio y experimentó el mundo desde adentro. Simeón ya estaba participando de la vida de Cristo, la vida de la Trinidad a través de la fe, la esperanza y el amor. Sólo Cristo puede reconocer a Cristo.

Entonces, ¿cómo llegó Simeón allí? Bueno, es bastante simple. Oímos en Lc 2: que era justo, que andaba según los mandamientos de Dios, que era piadoso. Simeón vio quién es Dios y quién era él y entonces vio que Dios era digno de todo su amor. Oímos también que buscó el consuelo de Israel, es decir, buscó incansablemente a Cristo.

Hasta ahora, Simeon suena como cualquier otra persona santa. ¿Por qué su ejemplo es tan pertinente para nosotros? Bueno, Judea bajo Herodes el tetrarca no era el mejor de los lugares. Los impuestos eran altos y las ejecuciones eran comunes. Estaban los muy ricos y los muy pobres. Y sin duda el clima moral en Judea también sufrió durante el gobierno tiránico de Herodes. Es seguro decir que las cosas no iban bien para Israel. Las promesas de redención y el Mesías deben haber parecido quimeras o eones de distancia. Sin embargo, Simeón siguió buscando, siguió creyendo.

Cuando vemos las heridas profundas en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia, podemos comenzar a cuestionar dónde está Dios en todo esto. Y estamos tentados a perder la esperanza cuando solo miramos las cosas desde afuera. Es en estos momentos que podemos recordar a Simeón y orar para ver las cosas desde adentro, desde la perspectiva de Dios. A través de toda la carnicería, reconoció a Cristo obrando, y así vio a Cristo mismo. Que podamos imitar a Simeón en estos tiempos difíciles. Que podamos ver con los ojos de Cristo, ver a Cristo mismo, que está obrando en nuestra vida y en el mundo, por muy mal que se vean…desde fuera.


Hermano Michael Thomas Caín, OP | Conoce a los Hermanos en Formación AQUÍ